Creo que el ejemplo más evidente de las dos caras perfectamente definidas que tiene el Sevilla de Manolo Jiménez en esta temporada 2008-2009, en la que ya somos terceros, empatados a puntos con el segundo, se vio hace poco más de una semana en el Santiago Bernabeu: Por un lado, en la primera parte, un Sevilla que es un prodigio táctico, que controla la pelota, no es espectacular pero sí tremendamente sólido en defensa y efectivo en ataque. Toca, toca y toca, hasta que ve un hueco y machaca. La otra versión del Sevilla, esa que hemos visto este año más de una vez, la vimos en el segundo tiempo: encerrado atrás, timorato, presionando en su línea de tres cuartos, sin salida y dándole el balón al contrario.
Me preguntaba también al escribir en el post-partido del Madrid, a qué se debía esta otra cara que presenta el Sevilla en ocasiones, que nos hace perder partidos de forma incomprensible y que convierte a futbolistas de calidad en jugadores mediocres.
Sin embargo, este domigo, el Sevilla había aprendido bien la lección. Mostró sólo una cara durante todo el partido. Un primer tiempo absolutamente táctico, desmoronando poco a poco el centro del campo de un Villarreal que es subcampeón de liga y que venía como segundo, para ponerse a 6 puntos del Barcelona, que se dice pronto. Romaric cogió esta vez pronto la manija. Es cierto que no es un futbolista rápido, y nunca lo será, pero eso es lo de menos cuando conduce y distribuye con la calidad que lo hace el africano. Su pierna izquierda es un auténtico privilegio, no pierde un balón y no da un mal pase, sea corto o largo. Si este es el Romaric que hemos fichado, y no un espejismo del que venía siendo antes, entonces que me pongan dos. Pero indudablemente, Romaric sería menos Romaric si no fuese por Aldo Pedro Duscher. Si ves un partido en televisión, en la que prima la retransmisión de la posición del balón, te pierdes el 60% de lo que hace Duscher en un partido. Impresionante la labor de cierre y cobertura del argentino, un futbolista que, para muchos no valía, y que venía para ser suplente de Fazio. Al final, cerrando bocas, como muchos otros fichajes del Sevilla en los últimos años (que no todos, al César lo que es del César).

En el descanso, como viene siendo habitual, la afición se preguntaba qué versión del Sevilla iba a ver en el segundo tiempo. Esta vez, el equipo no defraudó.
Desde el minuto 1, se vio quién iba a ser el Emperador del partido. Adriano Correia, un
Mil y una ocasiones, clarísimas, de Luis Fabiano, de Kanouté, de Adriano, de Renato,.... para haber puesto un resultado mucho más abultado en el marcador, que se quedó muy corto, viendo lo que hizo el Sevilla. En mi opinión, la justísima expulsión de Llorente no condicionó el partido. De hecho, creo que el Villarreal se creció y fue más a por el partido, sacando a Altidore, Matías Fernández y al Guille Franco, después de que el delantero se fuese a la ducha.
También hay que destacar el trabajo excelente de la defensa, con unos Escudé y Squillaci que, en mi opinión, son la mejor pareja de centrales de la liga, un Dragutinovic que parecía que no llevaba dos meses en el dique seco y un Konko que volvió a hacer un buen partido en defensa,

De Navas no voy a hablar, porque sigue haciendo lo que sabe: mimar al fútbol. A Luisfa, el hecho de quedarse sentado ayer le debe servir como advertencia, aunque su calidad es indiscutible. Kanouté, trabajador y con criterio, como siempre. La rotura fibrilar ha quedado descartada, aunque su concurso contra los italianos es muy improbable. Esperemos que esté contra el Mallorca.
En resumen, no es que el Villarreal ayer se olvidase de jugar al fútbol, es que el Sevilla lo anuló. Un tiro a puerta en contra, un magnifico partido y 3 puntos más a la buchaca. Ahora, a pensar en la Sampdoria.
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