El de ayer, fue un partido tremendamente extraño. Muchos esperaban un baño de juego y goles

El hecho innegable es que el equipo no juega con la misma soltura y tranquilidad dentro que fuera, y eso es un handicap gordísimo para nosotros. Lo que nos llevó a Champions y a pasar una eliminatoria detrás de otra (y llegar y ganar finales), fue nuestra fortaleza en casa, y esa hermandad total afición-equipo que siempre metía el primer gol u obraba una remontada contra pronóstico. Pero, ojo, que esta relación tiene que ser bidireccional y, si bien es cierto que la afición debería estar aun más si cabe con el equipo, la plantilla al completo debe darle algo más a la afición en casa. Tenemos un duro trabajo esta segunda vuelta.
Volviendo a lo de ayer, decía que partido extraño. El Numancia jugó muy bien al fútbol, cortando absolutamente la circulación de balón en el centro del campo del Sevilla, anulando a Renato y haciendo que fuera Duscher el que distribuyera. Las coberturas a Navas y a Capel fueron excelentes; el lateral siempre tenía un apoyo y provocaban que fuese muy difícil abrir el campo. La defensa sevillista estaba muy nerviosa (se hizo más sólida en el segundo tiempo con la salida de Squillaci), y provocó que el Numancia tuviese varias ocasiones clarísimas de gol. Aquí, debemos reseñar el excelente debut de Javi Varas, que fue el salvador del Sevilla en varias ocasiones, especialmente algunas al inicio del partido, cuando todavía no se había quitado el frío del cuerpo. Otra de Brit, que mandó a las nubes y una más recien comenzado el segundo tiempo, que volvió a salvar Javi Varas, pudieron poner a los visitantes por delante en el marcador. Seguramente, si en lugar de Brit, ahí hubiese estado un Agüero, un Bojan o un Raúl, estaríamos hablando de otro partido. Aviso a navegantes.
El Sevilla también tuvo las suyas: Capel, Kanouté una clarísima al final de la primera parte, Luis Fabiano, Chevantón (es importantísimo que vaya cogiendo minutos porque es el mejor fichaje que podíamos hacer para la segunda vuelta, si no, al tiempo),... La tónica del partido era una constante posesión del balón por parte del Sevilla, pero sin crear peligro evidente. Se movía la pelota con demasiada horizontalidad, ya que los huecos estaban muy bien cubiertos. El Numancia salía a la contra y fallaba en la definición.

Reseñar tambiél el partido de Mosquera, sin duda, el mejor que ha jugado con la elástica nervionense. Ayer tuvo el aliento del público, y demostró que, si el entorno se lo hubiese permitido, podría haber sido un buen futbolista para el Sevilla (gol bien anulado inclusive). Yo

En fin, que ahí estamos, terceros, empatados a puntos con un segundo al que le regalan partidos y que tapará su crisis institucional con los tradicionales mantecaos arbitrales. Mucho más mérito tiene por ende nuestra posición.
Esperemos una segunda vuelta igual de mala que la primera. Ojalá.
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